El mítico unicornio de mar


Entre las criaturas que fascinan a la autora de este texto, se encuentra una gran cantidad de animales de existencia inimaginable que en determinados momentos de la historia inspiraron cuentos sobre seres fantásticos. Uno de ellos es el narval, el unicornio de mar.

La palabra ‘narval’ viene de del nórdico antiguo nāhvalrformada por los términos nār, que significa «cadáver», y hvalr, equivalente a ballena. Literalmente quiere decir “cadáver de ballena”, y se cree que hace referencia a la habilidad del narval de flotar con la panza hacia arriba como si estuviera muerto y al color moteado de su piel que asemeja con la piel de un marinero muerto. En el idioma de los esquimales se llama Tuugaalik.

El narval es una especie del orden de los cétaceos, es decir, que se caracteriza por estar compuesta de animales mamíferos que dan a luz a sus crías dentro del agua. Pertenece, junto con la ballena beluga (a la que erróneamente se le llama ballena, pues en realidad su género es el mismo que el de los delfines), a la familia Monodontidae, el nombre significa que solamente tiene un diente. Ambas especies bastante parecidas físicamente, miden entre 3 y 5 metros, poseen un melón en la región frontal (el melón es un órgano que, se cree, les sirve para la ecolocalización) y en lugar de aleta superior tienen una cresta a lo largo de la espalda. Vive en el Ártico y adora comer bacalao, aunque su dieta principal está compuesta por crustáceos y especies del fondo marino.

La particularidad del narval radica en que el macho posee un enorme cuerno de marfil que lo hace parecer un unicornio… o eso se cree. ¿Recuerdan que pertenece a la familia Monodontidae? Pues el narval en realidad es un tramposo porque no tiene tan sólo un diente, sino dos incisivos en la mandíbula superior. El del lado derecho es muy pequeño y casi no se ve, pero el del lado izquierdo crece enroscado como un sacacorchos hasta formar esa especie de cuerno bastante visible, puede llegar a medir entre medio y medio y tres metros. En algunas ocasiones, muy raras, a los narvales macho les crece también el segundo colmillo. Si estos dientes se rompen no pueden volver a crecer, pero si se lastiman son capaces de curarse hasta cierto punto.

Hasta hace poco tiempo se pensaba que el colmillo del narval le servía como defensa, para romper el hielo del Ártico,  para atraer a las hembras o para luchar entre ellos durante el periodo previo al apareamiento. Pero hasta hace poco, un investigador del Instituto Smithsonian, Martin Nweeia, descubrió que el colmillo del narval está repleto de terminaciones nerviosas en su interior que viajan directamente hasta su sistema nervioso central, por lo que es más probable que la verdadera función del colmillo sea detectar temperaturas, salinidad y presión del agua.

En fin, este cuerno hace al narval un animal poco común e increíble. También lo hace merecedor del título de unicornio, el auténtico unicornio, no sólo por la etimología de la palabra (del latín uni = uno, cornis= cuerno), sino porque, en la Edad Media, cuando se creía en la existencia de este caballo mitológico con un cuerno en la cabeza, la prueba que se presentaba para sostenerla eran los dientes de narval. A partir de esta creencia los narvales fueron cazados para obtener su incisivo y hacerlo pasar por el cuerno de un unicornio, y, posteriormente, adquirieron el mismo valor de los colmillos de elefante por estar hechos de marfil. Se cuenta que en el siglo XVI, la reina Isabel de Inglaterra adquirió un diente de narval incrustado con joyas por el valor equivalente a un castillo, pensando que se trataba de un cuerno de unicornio.

Desde tiempo inmemoriales, los inuit, pueblos árticos, cazaban a los narvales por su grasa y carne, pero además atribuían propiedades mágicas y curativas a su diente. Hoy en día la caza continúa con fines más lucrativos. Este pueblo que ahora lo persigue, fue también el creador de la leyenda del narval: se cree que hace muchos años una mujer cazaba belugas con su hijo cuando, de repente, una muy grande la arrastró dentro del mar y la tragó; su arpón quedó fuera de la boca del animal y en él se enrolló el moño enorme que la mujer llevaba en el cabello, y así surgió un extraño animal, parecido a una beluga pero con un cuerno estriado que le salía de la boca.

El narval es un animal del que realmente se sabe poco, viajan en grupos pequeños y rastrearlos es muy difícil, son animales que migran por temporadas y pocas veces se acercan a la costa.

En cuanto a literatura, Pablo Neruda escribió en su libro de memorias Confieso que he vivido:

¿Es posible que un animal del mar extraordinariamente pacífico que lleva en la frente una lanza de marfil de cuatro o cinco metros, estriada en toda su longitud al estilo salomónico, terminada en aguja, pueda pasar inadvertido para millones de seres, incluso en su leyenda, incluso en su maravilloso nombre? De su nombre puedo decir -narwhal o narval- que es el más hermoso de los nombres submarinos, nombre de copa marina que canta, nombre de espolón de cristal.

Y con este fragmento me gustaría cerrar la historia de un animal fantástico… del que todavía le falta al hombre conocer más pero…  ¡pardiez, existe!

Sé que te encantará leer más (enlaces externos):
Entrada del narval en Wikipedia
Sobre el diente del narval en Solociencia
Más información sobre los hábitos del narval en Todomamíferos
Sobre una cacería de narvales en Vista al Mar
La BBC filma narvales
El origen de la palabra narval


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5 comentarios en “El mítico unicornio de mar

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